Las historias que publicamos en La gata con gafas están protagonizadas por mujeres. Son niñas, jóvenes, mujeres de mediana edad y ancianas que viven experiencias intensas que merece la pena conocer y compartir, y en las que podemos encontrar un referente. 

Como editoras deseamos explorar las cualidades de la heroína. Resulta habitual que, en la escritura de ficción, muchos autores apliquen los arquetipos masculinos correspondientes al viaje del héroe (Joseph Campbell y Christopher Vogler) para orientar el proceso de creación de protagonistas femeninas. Afrontamos con ilusión el reto de presentar mujeres que actúen como tales respetando el arquetipo tradicional en la medida en que sea posible, pero realzando los aspectos diferenciales. 

Podemos pensar que, ante una misma situación, héroes y heroínas reaccionarán de manera diferente, hecho que afectará al desarrollo de los acontecimientos y al posible desenlace, haciendo que la historia transite (o no) por derroteros distintos. 

Como mujeres que editamos, abogamos por explorar el vasto universo de lo femenino, porque es lo que realmente conocemos. Deseamos poner de manifiesto el valor extraordinario que permanece oculto en las mujeres corrientes; personas que, a lo largo de la historia, han resultado invisibles y menospreciadas.  Mujeres de todas las épocas, clases sociales y procedencia, que encarnan el perfil de las heroínas de lo cotidiano. 

Nos ilusiona explorar las experiencias de mujeres que navegan en los mares agitados de la realidad conocida, las vivencias extraordinarias de aquellas que habitan en nuestro subconsciente; la lucha de aquellas protagonistas que, habiendo surgido de la imaginación de hombres y mujeres, nos impulsan a reflexionar sobre la naturaleza humana. Se trata de personas rebeldes, que se resisten a someterse a las normas establecidas. 

La vida constituye un recorrido en el que, de una forma u otra, siempre está presente el dolor. El dolor es una constante en nuestras protagonistas como lo es en nuestra existencia. La forma como afrontamos el dolor y la dificultad condiciona, en buena medida, nuestro camino hacia el crecimiento personal que, en muchas ocasiones, no se dirime en una batalla final, sino que surge como consecuencia de los pasos andados durante el recorrido.

Escribimos y publicamos historias sobre mujeres que encarnan valores positivos como la valentía y la resiliencia, y exploramos los efectos que se producen cuando los combinamos con emociones destructivas como la rabia, la obsesión o, por ejemplo, la venganza.

Nuestras mujeres son bellamente imperfectas como todas lo somos. Cometen errores y sufren las consecuencias. Se reinventan, rescriben y aprenden para dar lo mejor de sí mismas, y para descubrir y afianzar su lugar en el mundo conservando su esencia. Son personas que no se limitan a sobrevivir, sino que prosperan en medio del caos.

Iniciamos este viaje de descubrimiento que esperamos, querido lector, querida lectora, te resulte inspirador.