{"id":383,"date":"2025-08-08T11:14:46","date_gmt":"2025-08-08T09:14:46","guid":{"rendered":"https:\/\/lagatacongafas.com\/escritura-incomoda\/?p=383"},"modified":"2025-08-08T11:36:13","modified_gmt":"2025-08-08T09:36:13","slug":"la-venganza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lagatacongafas.com\/escritura-incomoda\/2025\/08\/08\/la-venganza\/","title":{"rendered":"La venganza"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Helena entr\u00f3 en el sal\u00f3n, \u00e9l ya estaba all\u00ed, oculto entre las sombras, preparado para hacer lo que deb\u00eda\u2026 Controlaba con suma dificultad la respiraci\u00f3n jadeante que lo acosaba, mientras la ve\u00eda caminar enfrente suyo, separados por escasos metros, desconociendo que \u00e9l estaba all\u00ed, esperando el momento para actuar, tomando valor para cumplir con su deber. Al verla, como ocurri\u00f3 la primera vez que lo hizo, sus movimientos felinos y seductores lo atrajeron con la fuerza de un im\u00e1n. Helena es una mujer hermosa, de ojos azules p\u00e1lidos, delgada hasta los huesos y de piernas firmes y largas como los de un flamenco. Y ciertamente esa imagen lo persegu\u00eda a donde \u00e9l fuera, no dej\u00e1ndolo pensar con claridad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El olor dulce del perfume que siempre usaba invadi\u00f3 el ambiente solitario y oscuro del sal\u00f3n. Aquella noche, especialmente esa noche se ve\u00eda de ensue\u00f1o, resplandec\u00eda como la estrella m\u00e1s hermosa del cielo. En el sal\u00f3n de baile, entre todas las mujeres engalanadas y bien parecidas, Helena era la que m\u00e1s resaltaba, levant\u00f3 envidia entre las damas y, suspiros y enso\u00f1aciones entre los caballeros, que no le pod\u00edan quitar el ojo de encima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las manos le temblaban y la pistola con el largo silenciador le pesaba m\u00e1s que de costumbre. El escozor de los ojos le nublaba la vista y le imped\u00eda apuntar bien para fijar el blanco, aunque, ciertamente, la vista nublada y las manos temblorosas, no eran las causas que le imped\u00eda apretar el gatillo, como muchas otras veces lo hab\u00eda hecho sin titubear. Con dificultad, por la espesa saliva que le atragantaba la boca, como si fueran palabras atragantadas que deseaba decirle al o\u00eddo a la dulce Helena, se humedece un poco los labios resecos con la punta de la lengua, calcula el tiro, que es imposible fallar por la cercan\u00eda, corri\u00f3 el martillo del arma y el sonido hueco del martilleo de la pistola se esparci\u00f3 con sutileza por el sal\u00f3n -clic, clic-<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQui\u00e9n anda all\u00ed? -pregunt\u00f3 Helena sobresaltada por el ruido, volviendo con agilidad felina el cuerpo en direcci\u00f3n al sonido- eres t\u00fa, William.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>En la oscuridad sus ojos azul p\u00e1lido brillaban como los ojos de un felino, que entre las sombras espera expectante el movimiento m\u00e1s sutil de los m\u00fasculos de su presa para ponerse en acci\u00f3n. Helena ten\u00eda una mirada tan penetrante que incluso entre las sombras, sus hermosos ojos, proyectaban un brillo peligroso y enigm\u00e1tico que atra\u00eda a sus v\u00edctimas como los faros en la costa a los barcos perdidos en alta mar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>As\u00ed es, te estaba esperando. -respondi\u00f3 titubeando, mientras sent\u00eda que el coraz\u00f3n se le sal\u00eda por la boca-<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Con pasos serenos como aquella mujer que se siente segura de qui\u00e9n es y de lo que tiene, suficiente para atraer las miradas y suspiros de cualquier hombre, se acerc\u00f3 a William meneando las caderas en un movimiento hipn\u00f3tico que suger\u00edan mucho, pero que, no obstante, dejaba todo a la imaginaci\u00f3n. Con premura, William guard\u00f3 el arma en la pretina de sus pantal\u00f3n, al tiempo que ella, con sutileza y descaro, de manera sugerente, le pasaba las manos por el cuello de la camisa, bajando por el pecho hasta rozar la hebilla del pantal\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Lo noto nervioso se\u00f1or Cody -dijo la mujer con un tono sarc\u00e1stico y burl\u00f3n-\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTendr\u00eda que estarlo se\u00f1orita Watson? -pregunt\u00f3 con una voz notablemente, nerviosa, aunque intento disimular los nervios lo mejor que pudo-\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Si no teme al peligro, no tendr\u00eda por qu\u00e9 estarlo -respondi\u00f3 mientras le pon\u00eda los labios cerca al o\u00eddo para que sintiera su aliento fresco-\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>No se equivoque se\u00f1orita que el que teme quemarse no juega con fuego.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQui\u00e9n dijo que me voy a quemar? -le respondi\u00f3 Helena en un susurro casi inaudible-\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Como un animal rabioso, Helena salt\u00f3 a los brazos de William, y se enfrascaron en un beso tan apasionado y profundo que pareci\u00f3 que la intenci\u00f3n de ella estaba m\u00e1s encaminada a arrancarle la carne de los labios que a besarlo por deseo. Pasados escasos segundos, la mujer lo retir\u00f3 con sutileza y volvi\u00f3 sobre sus pasos, dejando a William con aquel sabor frutal de su labial y el desespero de querer probarlo de nuevo, con tal fuerza que, le terminara de despedazar los labios.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>No olvide su m\u00e1scara se\u00f1or Cody. Nos vemos en el sal\u00f3n de baile -mencion\u00f3 al tiempo que se pon\u00eda el antifaz que escasamente le cubr\u00eda el rostro-\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Cuando William Cody pudo recuperar la respiraci\u00f3n y volver en s\u00ed, tom\u00f3 su antifaz, se cubri\u00f3 el rostro y sali\u00f3 del cuarto solitario en donde se guardan los instrumentos polvorientos, para bajar en direcci\u00f3n al sal\u00f3n de baile. Mientras bajaba la escalera, del otro lado del sal\u00f3n, los ojos fr\u00edvolos y amenazantes de la bella Emperatriz Watson, cuya maldad la disimulaba con sutileza detr\u00e1s de una sonrisa bondadosa y angelical, se le clav\u00f3 como agujas en el pecho. Estaba con un hombre mayor, bien parecido y elegante. Anfitri\u00f3n de la fiesta y leg\u00edtimo propietario de la mansi\u00f3n en la que se encontraban y de todo cuanto ten\u00eda que ver la adinerada familia Watson. El tiempo sigui\u00f3 su curso, al ritmo de la m\u00fasica del sal\u00f3n de baile que entre sus notas alegres ocultaba el ambiente tenso y el aroma a muerte que inundaba el lugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Atravesado por agujas ponzo\u00f1osas e intimidantes, William Cody atraves\u00f3 el sal\u00f3n de baile a toda marcha, hasta alcanzar el balc\u00f3n de la terraza del onceavo piso del edificio en donde se conmemoraba el cumplea\u00f1os sesenta y uno del acaudalado y poderoso industrial Horacio Watson. Hombre de negocios desalmado, cuyo capital era el producto de una suerte de traiciones y competencia desleal con sus socios y amigos que le procur\u00f3 un crecimiento vertiginoso en la industria del metal. Al salir, el viento fr\u00edo de la noche, le hizo bien. Hizo que William Cody pusiera los pies sobre la tierra, despu\u00e9s de cavilar entre nubes oscuras y una tormenta inevitable.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con las manos temblorosas, William intent\u00f3 encender un cigarrillo, no obstante, el taconeo incesante que proven\u00eda del corto pasillo que separaba el sal\u00f3n de baile con el balc\u00f3n lo puso en alerta, haci\u00e9ndolo desistir de su intenci\u00f3n. Al levantar la vista vio que era ella, la emperatriz, acerc\u00e1ndose con parsimonia y elegancia, con el paso propio de una reina que pese a no tener la corona se siente due\u00f1a de ella. Es una mujer joven que no supera los treinta y cinco. De contextura delgada y bien definida que le da un atractivo especial, como si hubiera nacido con el corte de la realeza. Con rasgos tan finos y delicados, que le daban la sensualidad que muchas mujeres, incluso m\u00e1s j\u00f3venes, deseaban para ellas. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de su innegable atractivo, aquel rostro angelical y cuerpo envidiable, ocultaba la maldad en estado puro que su ser ego\u00edsta emanaba:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Se\u00f1or Cody, veo que ha incumplido su parte del trato -dijo la mujer al tiempo que sacaba de medio de su escandaloso y lujurioso escote un encendedor, el cual encendi\u00f3 y acerc\u00f3 a su anfitri\u00f3n para que encendiera el cigarrillo que a\u00fan sosten\u00eda en los labios-\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>No he incumplido mi obligaci\u00f3n\u2026 -alcanzo a decir antes de que la emperatriz le pusiera con sutileza el dedo en la boca para callarlo-<\/li>\n\n\n\n<li>\u00a0Shhh\u2026 -dijo la mujer y los ojos y los dientes le brillaron entre la escasa luz como los de un asesino cuando encuentra a su v\u00edctima- Se\u00f1or Cody no me obligue a hacerle cumplir su palabra -le dijo la mujer mientras le introduc\u00eda entre las manos una antigua cam\u00e1ndula de madera, con tal frialdad que le hel\u00f3 el cuerpo a William Cody- porque cr\u00e9ame que se arrepentir\u00e1 &#8211; Al hacerlo le beso en la boca con sus labios fr\u00edos y mortecinos dej\u00e1ndole un sabor tan desagradable que quiso vomitar-<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Helena, mientras conversaba con uno de los invitados de su padre, un tipo bajito, aburrido y poco agraciado que por a\u00f1os la llevaba cortejando, vio caminar a William en direcci\u00f3n al banco, casi al tiempo que la emperatriz lo segu\u00eda. Cuando pudo, por fin, librarse de la insistencia del hombre se acerc\u00f3 al balc\u00f3n y all\u00ed le pareci\u00f3 ver que la emperatriz besaba al hombre. Aunque no estaba segura, pues el balc\u00f3n estaba oscuro y ella de espalda, dificultando la visi\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQu\u00e9 ocurre? Pregunt\u00f3 Helena<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La emperatriz con el cinismos y la frialdad que la caracterizaba, volvi\u00f3 el cuerpo y se par\u00f3 frente a Helena:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Nada querida -dijo la mujer mientras remontaba la distancia que la separaba con Helena- Ya sabes como soy. Me preocupa el estado de nuestros invitados<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Aquellas palabras que dichas por la emperatriz sonaban verdaderas y honestas, no convencieron a Helene, pues sab\u00eda que ella, la emperatriz, era una mujer que nadie, aparte de s\u00ed misma, en verdad parec\u00eda importar. Mientras le clavaba su mirada, de ojos profundos y penetrantes, en los ojos dubitativos de William; Helena sinti\u00f3 en el cachete un beso fr\u00edo y h\u00famedo de la emperatriz que la tom\u00f3 por sorpresa. Dej\u00e1ndola casi paralizada. Fue un beso tan fr\u00edo y desagradable que, Helena, lo sinti\u00f3 como el mism\u00edsimo beso de la muerte, que la hizo estremecer:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Te dejo con nuestro invitado -le dijo casi al o\u00eddo la emperatriz a Helena- para que disfrutes de su compa\u00f1\u00eda -y al hacerlo sinti\u00f3 un tono sarc\u00e1stico en su voz que le hizo pasar un fuerte calosfr\u00edos por todo el cuerpo, pues aquello parec\u00eda ser m\u00e1s una amenaza disfrazada que un leg\u00edtimo deseo-\u00a0\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Cuando la emperatriz remont\u00f3 el camino y sali\u00f3 del balc\u00f3n bajo la mirada p\u00e1lida y escrutadora de ellos; Helena por fin se acerc\u00f3 al borde del balc\u00f3n en donde William permanec\u00eda inm\u00f3vil. Al tomarle de la mano, Helena descubri\u00f3 que William, sosten\u00eda un crucifijo sujeto a una cam\u00e1ndula de madera:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfDe qui\u00e9n es? -pregunt\u00f3 Helena sorprendida y curiosa-<\/li>\n\n\n\n<li>Es de mi madre -respondi\u00f3 William con frialdad, aunque en su tono de voz se escond\u00eda una leve preocupaci\u00f3n y profundo miedo-\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Temprano en la ma\u00f1ana, incluso poco antes de que aclarara el d\u00eda con los primeros rayos mortecinos de la ma\u00f1ana, William Cody despert\u00f3 agitado y sudoroso despu\u00e9s de tener una noche pesada y turbulenta. A su lado, recostada en su pecho velludo, dorm\u00eda pl\u00e1cidamente Helena, manteniendo una expresi\u00f3n tranquila y un sue\u00f1o tan liviano que en nada se parec\u00eda al que \u00e9l mantuvo. Y como no estar\u00eda Helena Watson durmiendo profundamente, si la noche anterior, como otras tantas noches, desde hace poco m\u00e1s de dos meses, cuando se conocieron en una fiesta gracias a la ayuda e intervenci\u00f3n no desinteresada de la emperatriz; la pasi\u00f3n y excitaci\u00f3n desbordaba a la mujer haciendo que en medio de las noches de pasi\u00f3n y sexo descontrolado se comportara como un ser insaciable que no conoc\u00eda l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, William Cody, como cualquier gal\u00e1n de su \u00e9poca, pod\u00eda hacer gala de la suerte que ten\u00eda con las mujeres, pues en sus treinta a\u00f1os, tuvo la oportunidad de visitar varias camas, todas con mujeres distintas y hermosas que cumplieron todas sus fantas\u00edas. Pero Helena\u2026 era una mujer sacada de cualquier molde. Una mujer que lo llev\u00f3 al punto m\u00e1ximo de su cl\u00edmax y status como gal\u00e1n, para llevarlo a cumplir todos aquellos deseos y placeres lujuriosos m\u00e1s profundos que, incluso \u00e9l, desconoc\u00eda de su ser.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con el primer rayo de sol de la ma\u00f1ana, que logr\u00f3 colarse por entre las cortinas de la habitaci\u00f3n de William Cody que, llevaba despierto desde muchos antes del alba, permaneciendo sumergido pesadamente en sus pensamientos, debati\u00e9ndose entre el cumplimiento del deber y el deseo que despertaba en \u00e9l Helena; intent\u00f3 levantarse de la cama con un movimiento liviano, para no despertar a la muchacha que yac\u00eda dormida en su pecho tranquila. No obstante, con el primer movimiento que intent\u00f3, la mujer despert\u00f3 del ensue\u00f1o, clav\u00e1ndole a William Cody esa mirada hermosa, penetrante y desconcertante que le remov\u00eda cada fibra del cuerpo y le desgarraba el pecho como una sarta de pu\u00f1ales que se le clavaban en el coraz\u00f3n caus\u00e1ndole da\u00f1o, pero a la vez, llen\u00e1ndolo de vida:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfPara d\u00f3nde vas? -pregunt\u00f3 la mujer, con una voz tan clara y tranquila que daba la impresi\u00f3n de que llevara horas despierta-<\/li>\n\n\n\n<li>Tengo cosas que hacer -respondi\u00f3 el hombre apresurado-\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Pero si es domingo -respondi\u00f3 la mujer, al tiempo que le pasaba la mano por los hombros y la espalda en un adem\u00e1n cautivador y sugerente que le puso la piel de gallina-\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Un hombre de mundo siempre tiene algo por hacer -respondi\u00f3 al tiempo que se pon\u00eda en pie y se dispon\u00eda a recorrer el espacio que separaba la cama del ba\u00f1o-\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Desde la cama, somnolienta por el profundo sue\u00f1o y a\u00fan exhausta por el esfuerzo f\u00edsico de la faena de la noche anterior, Helena escuchaba la ca\u00edda del agua caliente y el tarareo de William; cuando un haz de luz que se refracto de un objeto met\u00e1lico, guardado en una de las gavetas de la mesa de noche, la encegueci\u00f3 por un instante. Aquel objeto de culata negra brillante, le llam\u00f3 tanto la atenci\u00f3n que su curiosidad se vio desbordada al punto que tuvo la necesidad de abrir la gaveta. All\u00ed dentro, encontr\u00f3 una pesada pistola con silenciador que, aunque, algo dentro de s\u00ed le dec\u00eda que ese objeto era el que la hab\u00eda segado, se sorprendi\u00f3 al verla.<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprendida levant\u00f3 la vista y al notar que William segu\u00eda en el ba\u00f1o y que el agua segu\u00eda cayendo, puso el arma sobre la mesa y sigui\u00f3 escarbando hasta dar con una peque\u00f1a caja de madera, cerrada con llave, la cual tuvo la fortuna de encontrar all\u00ed mismo en la gaveta, fue entonces cuando en el interior de la caja encontr\u00f3 una llamativa carta, escrita a mano en un papel de seda, cuyo olor le pareci\u00f3 familiar. Es un aroma dulce, de un perfume que no lograba recordar qui\u00e9n lo usaba. Cuando por fin abri\u00f3 la carta, estaba escrita con una hermosa caligraf\u00eda que le hizo recordar haberla visto alguna vez. Sin perder tiempo, Helena la ley\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSe\u00f1or Cody, la se\u00f1orita Helena lo estar\u00e1 esperando en el punto acordado, yo estar\u00e9 junto a ella, pendiente a su arribo, basta con que me salude para ponerlo en contacto con ella. Lo dem\u00e1s depende de usted y sus habilidades. Quiero un trabajo r\u00e1pido y limpio para eso lo contrat\u00e9. No olvide que me debe con creces un trabajo bien hecho y que, con la misma premura que le pago, le puedo hacer la vida un infierno.\u201d E. W<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Absorta por lo que acaba leer, Helena elevo la cabeza en un gesto de recordar quien era la due\u00f1a de aquella caligraf\u00eda y de aquel olor familiar; no obstante, no solo, no lo record\u00f3, sino que estuvo a punto de ser descubierta, cuando William Cody abri\u00f3 la puerta del ba\u00f1o. La fortuna estuvo de su lado, porque el hombre ajeno a lo que estaba pasando, sali\u00f3 con la cabeza cubierta, d\u00e1ndole el tiempo suficiente a Helena para que volviera las cosas a su lugar. Al verla William, la noto agitada:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfPasa algo? -pregunt\u00f3 el hombre, aun sosteniendo la toalla en la cabeza con la que se secaba el pelo-<\/li>\n\n\n\n<li>Para nada -respondi\u00f3 la mujer, tratando de ocultar los nervios y tranquilizar la respiraci\u00f3n agitada-\u00a0 \u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Con sigilo William se acerc\u00f3, luego de observar el caj\u00f3n de la mesa, que no parec\u00eda haber sido molestado. Sin embargo, cuando lo hizo, el aroma a perfume le ayud\u00f3 a intuir que las cosas no estaban bien como Helena se lo quer\u00eda hacer creer pues, en el aire, a\u00fan se percib\u00eda el maligno aroma de la Emperatriz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los d\u00edas Helena, gradualmente, se fue alejando de William Cody, lo que desconcert\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a una persona cuya personalidad controladora, posesiva y dominante, lo induc\u00eda a querer tener bajo su control las situaciones, personas y cosas que transcurr\u00edan a su alrededor. No obstante, Helena es una mujer diferente a las dem\u00e1s, y eso exasperaba a William Cody. Ella es un enigma dif\u00edcil de descifrar para un gal\u00e1n como Cody que siempre sab\u00eda qu\u00e9 decirles a las mujeres hermosas y c\u00f3mo complacerlas. Pero Helena Watson era diferente, porque ni las palabras o las acciones calculadas, hicieron que cayeran v\u00edctima en su red seductora; porque con la misma facilidad que parec\u00eda que ca\u00eda, con esa misma facilidad se libraba de sus redes seductoras. Por el contrario, Cody que era astuto, intu\u00eda que ese cambio de roles estaba causando en \u00e9l, el efecto contrario, poniendo al diestro cazador en peligro de terminar siendo la presa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Helena, al igual que William Cody, manten\u00eda una actitud dominante, despegada e indomable que no se dejaba disminuir por una personalidad tan arrolladora como la de est\u00e9, pero que tampoco necesitaba de la compa\u00f1\u00eda y adulaci\u00f3n de nadie, como si le pasaba a Cody. Pues ella, al ser libre como el viento, decid\u00eda a voluntad cuando y como despertaba las llamas del coraz\u00f3n m\u00e1s fr\u00edo casi hasta calcinarlo, para luego dejar de soplar y dejar en su lugar un pu\u00f1ado de cenizas ardientes que mueren de deseo por volver a la vida. Quiz\u00e1s ello, que tanto odiaba Cody, era precisamente lo que le resultaba tan adictiva de la compa\u00f1\u00eda de Helena. Sentimiento unidireccional puesto que Helena no manten\u00eda el mismo deseo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por d\u00edas, en los que Helena no dio se\u00f1ales de vida, William Cody permaneci\u00f3 oculto en una habitaci\u00f3n de hotel evitando al m\u00e1ximo el contacto con otras personas. En especial con la Emperatriz que desesperada lo buscaba por toda la ciudad sin tener se\u00f1al de \u00e9l. Com\u00eda poco, beb\u00eda en exceso, evitaba la luz solar cerrando las persianas de la habitaci\u00f3n y los pocos empleados del hotel que tuvieron contacto con \u00e9l, m\u00e1s que todo, porque le sirvieron alguna bebida o le llevaron alguna espor\u00e1dica comida, lo ve\u00edan irreconocible. Casi como un espanto, vestido con ropa andrajosa y sucia, sin ducharse, despeinado y p\u00e1lido, al punto de parecer enfermizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la media ma\u00f1ana de un viernes opaco, fr\u00edo y lluvioso; William Cody, escucho el sutil llamado de la puerta. Alertado por el inesperado toque, Cody pego un salto en la cama y de la mesa de noche tomo la pistola con el silenciador que manten\u00eda escondida desde su \u00faltimo encuentro con Helena. Con la respiraci\u00f3n agitada, pero con el pulso firme se acerc\u00f3 a la puerta. Por entre el vitral de la puerta, observo a un joven de cabello rojizo y rostro sonrojado, parado del otro lado, sosteniendo una carta. Con desconfianza William Cody abri\u00f3 la puerta lo suficiente para recibir la encomienda y dar una merecida propina al joven que al verla le sonri\u00f3 sutilmente, para luego marcharse. Cerrando la puerta con desconfianza, Cody abri\u00f3 la carta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSe\u00f1or Cody, me sorprende la facilidad con la que se esconde, pero no tuvo algo en cuenta: esta es mi ciudad y el aire que usted respira, al igual que el agua que bebe es de mi propiedad. Y como s\u00e9 que, su miserable vida me pertenece, me dispongo a hacerle saber mis deseos. En esta hoja encontrar\u00e1 la direcci\u00f3n de su pr\u00f3xima v\u00edctima, la cual estar\u00e1 a su alcance en los pr\u00f3ximos d\u00edas en horas de la noche. E. W\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El maldito olor que desprend\u00eda la carta le caus\u00f3 n\u00e1useas. Sin embargo, cada una de las palabras escritas, eran ciertas. Su vida no era suya, en realidad, pertenec\u00eda a alguien m\u00e1s, a la persona que lo hab\u00eda educado para ser eso. Convirti\u00e9ndole en un arma eficiente y diestra en el arte del homicidio selectivo y del enga\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los siguientes d\u00edas al recibir la carta, William Cody esper\u00f3 a su v\u00edctima, en el edificio contiguo al que se esperaba su arribo, cualquier noche de esas. Hasta el segundo d\u00eda, cuando por fin apareci\u00f3 el auto con el paciente a bordo, preparado y listo para recibir la medicina. Desde el visor de su rifle de precisi\u00f3n, William Cody vio al sujeto bajar del auto. Era alto y apuesto, de unos cincuenta a\u00f1os. Bestia un esmoquin negro, luc\u00eda un peinado de medio lado que lo hac\u00eda ver joven pese al pelo cano y la barba blanca. A su lado, agarrado de gacho, lo acompa\u00f1aba una mujer joven y hermosa de rasgos finos y tez blanca, tocada por un sombrero y un labial rojo encendido, como la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Dubitativo apunt\u00f3 a la mujer, cuyos ojos se ocultaban detr\u00e1s del sombrero, hizo el adem\u00e1n de disparar, pero no se atrevi\u00f3 a hacerlo. Luego, apunt\u00f3 al hombre que la acompa\u00f1aba. Sin dudarlo por un instante, sin sentir remordimiento o que el pulso le temblara dispar\u00f3 una \u00fanica vez. Fue un tiro limpio que le atraves\u00f3 el pecho a la v\u00edctima, sin darle tiempo de nada. Antes de caer, rodeado en un charco de sangre, el sujeto cay\u00f3 muerto. Los dos guardaespaldas que escoltaban al ca\u00eddo rodearon a su jefe en b\u00fasqueda del tirador. Al tiempo la mujer que lo acompa\u00f1aba se lanz\u00f3 de suelo de rodillas a llorar al muerto. Al ver la escena, Cody supo que todo era un vil montaje, planeado por aquella mujer. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte de John Watson, padre de Helene, asesinado de un disparo a la entrada de un distinguido restaurante, fue una suceso de connotaci\u00f3n nacional. Pero m\u00e1s all\u00e1 del morbo que genero el crimen, aquel acontecimiento funesto, destrozo la vida de Helena que ve\u00eda a su padre como un hombre carism\u00e1tico y cari\u00f1oso, entregado a la familia. Un hombre ejemplar, pese a los comentarios ponzo\u00f1osos que la gente, entre los pasillos, rumoreaba en voz baja. Cierto era que, no se distingu\u00eda por ser un hombre amplio que regalaba fortuna sin deparar en el benefactor, pero al igual que cualquiera, tenia tambi\u00e9n sus momentos de bondad. Tambi\u00e9n era cierto, y ella no era ajena a tal verdad, que su padre tenia tanto de bueno como de malo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre fue bueno para los negocios y eso le hizo llegar a donde se posiciono. Era una persona fr\u00eda y calculadora, en cuanto su negocio se refer\u00eda, por lo que no ten\u00eda benevolencias o reparos cuando deb\u00eda actuar y ponerse primer lugar, por encima de los intereses o necesidades de cualquier otro. Ese era el mundo de los negocios, se lo dec\u00eda su padre a Helena, aunque a ella nunca le intereso. Siempre le dijo que, \u00e9l era un lobo dentro de un corral de ovejas y como tal actuaba. No era injusto o justo, cruel o ben\u00e9volo, simplemente era un hombre de negocios que velaba por su familia y por sus rentas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo mismo, Helena no pod\u00eda concebir \u00bfCu\u00e1l fue el motivo de su muerte? \u00bfQui\u00e9n estaba atr\u00e1s de aquel homicidio? se preguntaba entre l\u00e1grimas, porque si bien, su padre era de los afectos de mucha gente, tampoco conceb\u00eda que alguien, quisiera hacerle da\u00f1o. Evidentemente, aquella muerte no era circunstancial, sino un plan bien elaborado y ejecutado por una mano experta. Por lo mismo, Helena intu\u00eda que aquella mano ten\u00eda un inter\u00e9s muy bien definido, pero \u00bfCu\u00e1l era? Seguramente el tiempo le dar\u00eda la respuesta. Mientras tanto su coraz\u00f3n permanecer\u00eda destruido y convaleciente. Tratando de rearmarse de los pedazos que le quedaban.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de su padre, en una ceremonia privada las exequias f\u00fanebres de John Watson, en el osario de la familia Watson, lejos de los focos de la prensa y del morbo de la gente. El selecto grupo de personas que acudi\u00f3, soporto durante la congregaci\u00f3n, un viento g\u00e9lido que golpeaba con fuerza en sus rostros, provocando un leve dolor en la piel de los asistentes. Entre ellos se rumoreaba que, muchos lustros atr\u00e1s cuando pego el invierno seco con fuerza en la ciudad, no se viv\u00eda una tormenta as\u00ed. Los m\u00e1s ancianos presagiaban tormenta, mientras que los m\u00e1s j\u00f3venes distra\u00edan la mente porque no soportaban el aura l\u00fagubre del momento y el frio de la muerte. Muchos deseaban el paso del tiempo para irse y no volver.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pese al dolor que la invad\u00eda, Helena, con su caracter\u00edstica resiliencia, voluntad y car\u00e1cter fuerte se mantuvo serena y tranquila. Perdida en un mundo ajeno al suyo. Lejos de los acontecimientos que ten\u00edan cabida a su alrededor. Como si su cuerpo estuviera presente, pero su mente perdida en el tiempo. Divagando entre universos extra\u00f1os y poco claros. Presenciando, sin ser del todo consciente, la escena tr\u00e1gica, montada por su madrastra, once a\u00f1os mayor que ella, junto al caj\u00f3n donde estaba su padre. Si hubiese estado de mente presente, al igual que los dem\u00e1s asistente, aquel acto dram\u00e1tico y visiblemente falso, digno de una mala actriz de reparto, se le hubiese hecho grotesco e innecesario. Aunque aquella imagen dispersa y difusa se quedar\u00eda en su mente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Culminada la ceremonia f\u00fanebre, llena de prejuicios e incomodidad, la mayor\u00eda de asistentes, se marcharon a toda prisa del lugar, como si el mism\u00edsimo espectro de John Watson los hubiese sacado corriendo, al hacer una aparici\u00f3n inesperada. En el cementerio, aparte de Emperatriz Dela Watson, algunos invitados y de Helena, la presencia oscura e hipn\u00f3tica de William Cody, aquel hombre alto y bien parecido que, observaba desde la periferia lo acontecido; con miraba penetrante y un gesto de desprecio, se impuso sobre la presencia de los dem\u00e1s. Generando tal impacto y nerviosismo en los asistentes, que muchos fueron recuentes a acercarse m\u00e1s de lo estrictamente necesario, otros incluso evitaban verlo a los ojos, pues al hacerlo, experimentaban un vac\u00edo en el estomago que solo se siente cuando tienen miedo de caer en un pozo profundo y oscuro que no parece tener fin. Un pozo en donde lo \u00fanico que pueden encontrar es rabia apenas contenida y muerte.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Helena se encontraba sola al lado de la tumba de su padre, mientras su madrastra se encargaba de despedir a los asistentes con una compostura y tranquilidad tan inusual que sorprendi\u00f3 a todos. Pues no era el estado de anim\u00f3 que se esperaba de una persona que acaba de perder a un ser tan amado, por el que casi se rasg\u00f3 las vestiduras y derramo toda su provisi\u00f3n de l\u00e1grimas en menos de una hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Helena se encontraba tan ausente en sus pensamientos y recuerdos, evitando no llorar que no notaria eso. Sin embargo, la mirada penetrante de William Cody que, se le clavo como cuchillos en la piel la obligo a volver la mirada. Al hacerlo, se dio de bruces con Cody, parado a escasos cent\u00edmetros de ella, inconscientemente la agilidad y el sigil\u00f3 con el que se movi\u00f3 Cody la sorprendi\u00f3, pues pese a su altura y languidez, se mov\u00eda con la soltura de un felino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tan intensa era su mirada que Helena se incorpor\u00f3 de su estupefacci\u00f3n y aterrizo al momento presente, con un leve nerviosismo que le helaba la piel. Helena que estaba acostumbrada a sostener la mirada, sinti\u00f3 que aquellos ojos que destilaban un brillo tan malvado que parec\u00eda que la quemaba, y ella que, pocas veces se oblig\u00f3 a cortar la mirada y bajar el rostro, tuvo que hacerlo. Pero mientras lo hac\u00eda, no pudo evitar sentir que la mirada de aquel hombre, le hab\u00eda herido con la violencia de un mazazo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con sutileza William Cody la tomo de la mano y le dio las condolencias. Aunque a ella le parecieron falta. Sin embargo, lo que m\u00e1s le llamo la atenci\u00f3n a Helena fue la frialdad que sinti\u00f3 en sus manos y la insensibilidad que reflejaba el brillo de su voz. Ella vio en ese Cody a un hombre que nunca conoci\u00f3:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Gracias por las palabras y por acompa\u00f1arme en estos momentos -dijo la mujer esbozando una mueca forzada y solt\u00e1ndose de la mano de Cody pues la sent\u00eda pesada e inc\u00f3moda-\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Cu\u00eddate de los que te rodean -respond\u00eda finalmente Cody, d\u00e1ndose cuenta del sutil desprecio de Helena-<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 deber\u00eda cuidarme? -dijo la mujer levantando sutilmente la mirada para enfocar los ojos de Cody-\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Muchas veces los enemigos est\u00e1n m\u00e1s cerca de lo que uno se imagina -dijo Cody, al tiempo que sacaba de su bolsillo una cam\u00e1ndula envuelta en un trapo rojo- Era de mi madre, pero siento que te ser\u00e1 \u00fatil.\u00a0\u00a0\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Helena trato de sostener la mirada, pero debajo de ese sombrero negro que llenaba de sombras el rostro de Cody, solo encontr\u00f3 un resplandor que la lastima. Cuando, finalmente, William Cody se despidi\u00f3, vio en \u00e9l una mueca retorcida e intimidante que le hizo helar la sangre. No supo por qu\u00e9, pero aquel encuentro le hizo pensar que su vida corr\u00eda en peligro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>A medianoche llego al campo santo provista de picos y palas, despu\u00e9s de cavar durante dos horas el ata\u00fad quedo a la vista. Cuando descerrajo la tapa descubri\u00f3 que el cad\u00e1ver hab\u00eda desaparecido. Con el sudor aun cay\u00e9ndole en el rostro, pese a ser una noche fr\u00eda que amenazaba tormenta, y las manos llenas de ampollas por el trabajo f\u00edsico al que no estaba acostumbrada, escucho un leve crujido de hojas secas; al tiempo que un martilleo conocido, le hizo voltear en direcci\u00f3n al lugar del que provino el sonido. Entre las sombras, ubicada a pocos metros, pudo reconocer la silueta de su verdugo. El juego hab\u00eda terminado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo atr\u00e1s, la muerte de John Watson, supuso varios retos para la familia. Uno de esos retos estuvo relacionado con la investigaci\u00f3n judicial que se adelant\u00f3 para esclarecer la muerte, la cual fue arrojando verdades inesperadas e incomodas de la familia Watson. Pero ninguna de aquellas verdades daba una pista concreta que, ayudara a las autoridades a desenmara\u00f1ar el motivo que hab\u00eda detr\u00e1s del crimen del se\u00f1or Watson, m\u00e1s all\u00e1 de algunos indicios, hip\u00f3tesis no del todo fehacientes o demostrables y varios sospechosos que mantuvieron una coartada difusa, pero imposible de desvirtuar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto era que, para Helena Watson, estaba muy claro qui\u00e9n hab\u00eda sido el autor intelectual del crimen y cual hab\u00eda sido la principal raz\u00f3n para mandar ejecutar el plan que resulto en la muerte de su padre. Solo faltaba una pieza del rompecabezas saber por qu\u00e9, el autor material decidido confesarle la verdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sinceramente, en un principio, bien fuera por el dolor y el duelo que atraves\u00f3 por la muerte de su padre, Helena no entendi\u00f3 el panorama que se le pintaba enfrente, pero cuando empezaron a ocurrir cosas sorprendentes e inesperadas, los cabos se fueron atando y las cosas empezaron a tomar forma. La primera de las piezas que se encaj\u00f3 ocurri\u00f3 cuando su madrastra o mejor fuera dicho, la amante de su padre, escasos a\u00f1os mayor que ella, Emperatriz Dela Watson, cuyo verdadero nombre es Emperatriz Dela Dupont, la suplanto e intento cobrar unas cuantiosas sumas de dinero que su padre John Watson, dejo tiempo atr\u00e1s a su nombre. Desconociendo a Helena como hija.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Posterior a eso, Emperatriz Dela Watson, le neg\u00f3 la entrada a la mansi\u00f3n Watson a Helena. Apropi\u00e1ndose a la fuerza de aquel patrimonio construido por su padre y que manten\u00eda seguro en la mansi\u00f3n. No con eso, y a\u00fan desconociendo los alcances de la ambiciosa amante de su padre, una noche de enero, transcurridos escasos meses desde homicidio; ordeno secuestrarla, asesinarla y desaparecerla. Algo que no ten\u00eda previsto. Quiz\u00e1s una jugada arriesgada que, de resultar, seria una jugada maestra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella noche Helena sali\u00f3 de su oficina sobre las nueve de la noche. No recordaba ning\u00fan otro d\u00eda en el que sus obligaciones le hubiesen demandado tanto tiempo y que no pudiera postergar, a fuerza de ser sancionada. Extenuada del largo d\u00eda de trabajo, se dirigi\u00f3 al parqueadero, casi arrastrando los pies de cansancio y con los ojos ardi\u00e9ndole por el esfuerzo de mantenerlos abiertos, fue abordada por un sujeto del que no noto su presencia y tampoco escucho sus pasos, en uno de los pasillos m\u00e1s oscuros y solitarios del parqueadero. El hombre vest\u00eda traje negro y sombrero oscuro que le cubr\u00eda gran parte del rostro. Sin poder resistirse ya que el sujeto la tom\u00f3 desprevenida, sin siquiera darle tiempo de reaccionar o entender que estaba sucediendo, la agarr\u00f3 con fuerza de la cintura para que no pudiera escapar y a fuerza de pistola, cuyo ca\u00f1\u00f3n le clavaba en las costillas desde la parte interna del gaban que lo proteg\u00eda del frio, la obligo a subirse a una furgoneta tipo panel que, a los pocos segundos, apareci\u00f3 y abri\u00f3 sus puertas para permitir el ingreso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro, de inmediato le cubrieron los ojos, la amordazaron, amarraron las manos y los pies, y llevada a un lugar desconocido en completo silencio. Las l\u00e1grimas y la desesperaci\u00f3n la empezaron a invadir, pues resulto ser cierto lo que le dijo William Cody en el sepelio de su padre, los enemigos estaban m\u00e1s cerca de lo que ella se imaginaba. Estaban al interior de su supuesta familia. Dentro del coche le pareci\u00f3 ver dos sujetos m\u00e1s: el que conduc\u00eda, el que abri\u00f3 la puerta y aquel que la obligo a subir \u00bfQu\u00e9 har\u00eda ella sola, disminuida y desarmada ante tres asesinos armados y adiestrados? Helena, se sentida como un pajarito peque\u00f1ito e indefenso entre las garras de un \u00e1guila que la lleva a un nido llena de aves rapaces que sin el menor esfuerzo la pod\u00edan despedazar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del veh\u00edculo nadie hablaba o hac\u00eda ruido. Tan solo se escuchaba el sonido del viento en la parte exterior y del motor del auto que no deten\u00eda su marcha. Era imposible calcular el tiempo exacto en esas condiciones, pero a Helena se le hac\u00eda que, por lo menos, llevaba metida ah\u00ed, m\u00e1s de treinta minutos. Andando sin saber a donde iba a parar o que ruta tomaron. Las l\u00e1grimas siguieron rodando por sus mejillas, empapando de apoco la mordaza de su boca, cuyo sabor se tornaba cada tanto m\u00e1s salado. Situaci\u00f3n que le dificultaba a\u00fan m\u00e1s respirar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, luego de un interminable trayecto, se detuvo el auto, luego de recorrer un dif\u00edcil e incomodo camino de herradura. Como un pajarito herido y disminuido, Helena fue llevada en hombros por una de las inmisericordes aves hasta un cuarto frio, h\u00famedo y en apariencia oscuro, aunque no le quitaron, nunca la venda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los segundos se hicieron minutos, y estos en horas. No tuvo que esforzarse mucho para saber toda la verdad, porque antes de morir, en manos de quien fugazmente se enamor\u00f3, se la terminar\u00eda contando. Tres estruendosas detonaciones rompieron la calma y el silencio se apodero del lugar\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Emperatriz Dela Watson, se encontraba encerrada en la mansi\u00f3n del difunto se\u00f1or Watson, celebrando el \u00faltimo gran acto de su macabro plan para adue\u00f1arse de la fortuna Watson. El primero consisti\u00f3 en met\u00e9rsele por los ojos y enamorar a John Watson, manipularlo, aislarlo de la familia y amigos, para que ella pudiera ejercer el poder sobre su voluntad y as\u00ed, irse adue\u00f1ando de su fortuna gradualmente. Pero resulto que el se\u00f1or Watson, resulto ser m\u00e1s dif\u00edcil de manipular de lo que pens\u00f3. No obstante, eso no impidi\u00f3 que modificara su plan. El problema con eso fue que, la legitima heredera la fortuna Watson, Helena, que ten\u00eda sobre el padre una fuerte influencia y una inquebrantable relaci\u00f3n se interpuso en sus planes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para eliminar de ra\u00edz ese problema, Emperatriz D Watson, ideo un aterrador plan en el cual, su hombre de confianza, asesino a sueldo y criado de la familia Dupont: William Cody, un hombre joven y atractivo con un encanto natural para conquistar a cualquier mujer; y maldad y sangre sin precedentes, enamorar\u00eda a una atractiva y joven Helena, hasta llevarla a la perdici\u00f3n. Emperatriz sabia que de otra manera seria dif\u00edcil llegarle a la desconfiada y segura Helena Watson, cuyas precauciones y vida social restringida, no la dejaban vulnerable. Pero de llegar a enamorarse de su criado y asesino de confianza, el que hiciera ese trabajo por a\u00f1os de ella y de la familia Dupont; luego de entrar en sus sabanas el siguiente paso a la tumba estaba dado. Con lo que nunca conto fue con que, el mism\u00edsimo Cody, aquel hombre que su familia y ella misma entrenaron por a\u00f1os para mancharse las manos y hacer el trabajo sucio, terminar\u00eda enamor\u00e1ndose de Helena. Algo que complico su plan.<\/p>\n\n\n\n<p>William Cody, era un asesino a sangre fr\u00eda que desde ni\u00f1o fue criado por la familia Dupont. Una conocida y temida familia de mafiosos cuyos, a\u00f1os de apogeo y terror hab\u00edan pasado en un \u00e9poca pasada, antes de la muerte del padre de Emperatriz y sus dos hermanos, que siguieron la senda del crimen, aunque con menores logros. Relegando la familia a una distinci\u00f3n menor en el mundo del crimen. William Cody, fue recogido por Frederick Dupont, a los escasos cinco a\u00f1os, luego de que la madre de est\u00e9, fuera violada y asesina por miembros de una pandilla rival. Con tan buena fortuna que el indefenso ni\u00f1o fue salvado por el patriarca y acogido en el seno de la familia mafiosa y criado como un miembro m\u00e1s.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Frederick Dupont a lo largo de la vida de William Cody le ense\u00f1o todo cuanto deb\u00eda saber un asesino profesional. Aprendiendo del mejor maestro y convirti\u00e9ndose en el mejor de sus alumnos, incluso por encima de los propios hijos de Dupont. Pero, seria Emperatriz Dela Dupont escasos a\u00f1os mayor que \u00e9l, la que le ense\u00f1ar\u00eda aquel encanto superficial con el que se presentaba al mundo, pese a ser un ser oscuro y sombr\u00edo, y aquel poder seductor que tanta fama le dio entre las mujeres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, pese a ser criado como uno m\u00e1s, con la muerte de Frederick Dupont, ca\u00eddo en un tiroteo con la polic\u00eda; William Cody fue relegado por los dem\u00e1s hijos y miembros de la familia Dupont, a ser un asesino m\u00e1s. Ante ese panorama tan poco claro, vino en auxilio Emperatriz, quien le propuso el negocio de la vida. Uno que, de concretarse, significar\u00eda un lucrativo retir\u00f3 y la posibilidad de emprender una nueva vida, lejos de la autoridad de la familia Dupont. No era nada del otro mundo: enamorar a la heredera de la fortuna de la familia Watson y quitarla de en medio para que Emperatriz Dupont, luego de contraer nupcias con el poderoso industrial John Watson, se quedara con la fortuna familiar. Con lo que jam\u00e1s conto fue con que, el ser\u00eda en que, contra todo pron\u00f3stico, se terminar\u00eda enamorando de la bella, sensual y atractiva heredera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Previendo esa situaci\u00f3n la noche en la que William Cody, en medio de la fiesta de mascaras que se llevo a cabo en la mansi\u00f3n, en donde no fue capaz de asesinar a Helena; y al ver que la relaci\u00f3n con su amante, John Watson se estaba desgastando y acabando en privado, manteni\u00e9ndose como una fachada en p\u00fablico, Emperatriz Dela Dupont, adelanto la muerte de John Watson. Planeando hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle y no dejando nada al azar, para que el crimen se efectuara sin dejar testigos. Fue as\u00ed como planeo la cena rom\u00e1ntica en el restaurante, cuya ubicaci\u00f3n, frente a un edificio, daba un punto de tiro limpio y perfecto a un tirador experto como Cody. Como lo planeo, se ejecuto el plan, alejando cualquier sospecha sobre ella. Restaba \u00fanicamente dos cabos sueltos, Helena y el mismo Cody.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para eso, Emperatriz Dela Dupont, ingenio un plan en el que con ayuda de tres de sus secuaces incluyendo a William Cody, secuestrar\u00edan a Helena, la matar\u00edan y la desaparec\u00edan para siempre. Por \u00faltimo, la muerte de Cody no representar\u00eda ning\u00fan problema, pues sus hermanos se encargar\u00edan de ello. Atrayendo al lobo a al puerta de la granja en donde el pastor lo estar\u00eda esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se efectu\u00f3 de acuerdo al plan, d\u00edas despu\u00e9s, Cody desaparecer\u00eda a Helena del faz de la tierra. Mostrando como prueba, varias fotos de la mujer, atravesada en la nuca por un tiro de gracia y otra en una fosa desocupada del cementerio central, en donde los gusanos se tragar\u00edan su carne hasta desaparecerla para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo marcho bien. La cuartada fue perfecta. Entre l\u00e1grimas Emperatriz, siempre dijo, mostr\u00e1ndose consternada que su hijastra Helena, hab\u00eda desaparecido y que esperaba su vuelta. Se mostro triste y desperada hasta que la m\u00e1scara se empez\u00f3 a desboronar antes sus ojos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con la muerte de Helena Watson, Emperatriz Dela Dupont, comenz\u00f3 a adue\u00f1arse, una por una, las propiedades de la familia Watson. Para entonces, todo iba viento en popa. No obstante, todo cambiaria cuando el fiscal que llevaba la investigaci\u00f3n del homicidio de John Watson y Helena Watson llamo a testificar a Emperatriz por su presunta participaci\u00f3n en ambos delitos. De manera inesperada, a la autoridad, le llego al despacho una serie de cartas en las que se detallaba acciones y ordenes sospechosas en fechas cercanas a la ejecuci\u00f3n de los cr\u00edmenes. A eso se le sumaba, la firma de una serie de documentos legales que ten\u00edan por prop\u00f3sito que ella fuera reconocida con \u00fanica sucesora y due\u00f1a de los vienes de la familia Watson, dando por muerta a Helena, aun cuando el cuerpo de la joven nunca apareci\u00f3 y no hab\u00eda evidencia alguna que corroborara su muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este inesperado traspi\u00e9s, Emperatriz Dela Dupont, responsabilizo a William Cody quien, luego de ejecutar su orden de secuestrar y asesinar a Helena Watson, desapareci\u00f3 del faz de la tierra, sin dejar se\u00f1ales de vida. Seguramente, previendo el asesino que, despu\u00e9s de consumado el crimen y su funci\u00f3n en el macabro plan, \u00e9l ser\u00eda el siguiente en la lista de Emperatriz Dela Dupont.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Acorralada por las autoridades y con su cometido de adue\u00f1arse de las propiedades de la familia Watson empantanado y sin la posibilidad de consumar su apropiaci\u00f3n por una orden judicial que dicto el fiscal del caso hasta tanto no se esclareciera la muerte y desaparici\u00f3n de los Watson; Emperatriz Dela Dupont cegada por la ira y llevada por los impulsos y la codicia que no la dejaban pensar con claridad. Llego al cementerio donde Cody hab\u00eda enterrado el cuerpo, con el fin de sacarlo de aquel lugar y depositarlo en un sitio m\u00e1s concurrido. Ten\u00eda planeado dejarlo en un lugar solitario y pagarle a alguien, preferiblemente, un vagabundo para que avisara a la polic\u00eda sobre el hallazgo y as\u00ed, poder destrabar la entrega de las propiedades de los Watson. En cuanto a William Cody, esperaba que fuera consciente de la acci\u00f3n y de las consecuencias que esta ten\u00eda, pues si lo encontraba lo har\u00eda sufrir tanto que desear\u00eda estar muerto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La noche indicada llego. Era una noche fr\u00eda, toldada y sin luna perfecta para hacer el cometido que llevo a Emperatriz Dela Dupont a ese s\u00f3rdido lugar. La oscuridad y humedad de la noche le proporcionaba el cobijo suficiente y la lluvia le daba la tranquilidad de saber de qu\u00e9 nadie llegar\u00eda a fisgonear o a interrumpir su cometido guiada por las instrucciones que le dio Cody llego al lugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de casi una hora de sufrimiento, en la que sus delicadas manos, quedaron expuestas y sometidas a un ultraje desconocido para ella Emperatriz Dela Dupont escucho el sonido hueco del ata\u00fad. Al abrirlo descubri\u00f3 que, en este no hab\u00eda nada. Solo los restos de lo que alg\u00fan d\u00eda fue un ser humano: el cr\u00e1neo, las costillas y el f\u00e9mur, casi hecho polvo de un difunto a\u00f1ejo. Pero de Helena Watson, ni se\u00f1al. Al instante el crujir de la hojas y las ramas la alertaron, al volver la vista encontr\u00f3 un espectro desconocido que la saco de sus cabales y la hizo paralizar, la voz familiar la alerto de quien se trataba:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Me buscabas -dijo Helena con voz apagada de ultratumba, como si estuviera volviendo de entre los muertos- He disfrutado mucho al verla cavar en esa tumba vac\u00eda.\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Pero\u2026 pero\u2026 como si tu estas\u2026 -respondi\u00f3 Emperatriz Dela Dupont con la voz quebrada-\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfMuerta? -Pregunto Helena sacando del gaban una pistola con silenciador- Lamento decirle que los muerto no disparan.\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Al tiempo un sonido amortiguado se disperso en el aire. A menos de cinco metros era imposible que se oyera la detonaci\u00f3n. Fue casi suspiro. Menos que la ca\u00edda de una gota de agua en un manantial. La bala atraves\u00f3 sin mayor oposici\u00f3n el costado de Emperatriz Dela Dupont causando en herida mortal y un escandaloso sangrado que mancho la tierra h\u00fameda del cementerio, ti\u00f1\u00e9ndolo casi del mismo color:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Pero\u2026 Pero \u00bfc\u00f3mo? -pregunt\u00f3 Emperatriz Dela Dupont con las fuerzas que le quedaban, mientras se le apagaba la voz-\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>De las sombras, junto a unas tumbas, surgi\u00f3 una figura masculina. No tuvo que agudizar la vista para reconocer que era William Cody que, desde all\u00ed la ve\u00eda morir. Sus ojos felinos, brillaban m\u00e1s que nunca y su mueca siniestra se vio clara como la luna en las noches despejadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Emperatriz Dela Dupont no tuvo necesidad de preguntar m\u00e1s para deducir todo lo que ocurri\u00f3. William Cody, profundamente enamorado de Helena Watson, decidi\u00f3 traicionarla. No solo, no quiso o no pudo asesinar a Helena, tambi\u00e9n se confabulo con ella para tenderle esa emboscada, en la que cayo redonda, sin siquiera pensar en tal posibilidad. Claramente, Cody hab\u00eda asesinado a los otros dos sujetos, por lo mismo, estos nunca volvieron a ser vistos. Enceguecida por la codicia ella nunca depara atenci\u00f3n en esa se\u00f1al de alerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de eso, Cody maquillo y fingi\u00f3 la muerte de su amada, tan bien, que ella no vio ning\u00fan error o falla que la hiciera sospechar. Finalmente, los dos amantes, se pusieron de acuerdo y planearon el acto final, en el que ella, perdi\u00f3 el juego.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Emperatriz Dela Dupont, cayo de rodillas, con la respiraci\u00f3n agitada. Lentamente, sinti\u00f3 que la voz se le apagaba y que los ojos se le nublaban. Tan pesados como si tuviera un profundo cansancio que le demandaba un inmediato descanso. La brisa g\u00e9lida que le quemaba el rostro dejo de sentirla hasta que, ya no sinti\u00f3 nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver la ag\u00f3nica muerte de Emperatriz Dela Dupont, William Cody, sinti\u00f3 un alivio y una felicidad que nunca hab\u00eda sentido. Solo restaba consumar la muerte de los dos hijos restantes de Frederick Dupont para apropiarse de su imperio criminal, el que alguna vez fue y que William Cody pensaba a llevar a la nueva era del crimen organizado, con la ayuda de su amante Helena Watson.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con galanter\u00eda William Cody se acerc\u00f3 a Helena que, a\u00fan manten\u00eda en su mano diestra el arma, y tom\u00e1ndola con firmeza de la cintura, la acerco para besarla. Al tiempo que lo hac\u00eda, dos detonaciones del arma contenidas por el silenciador, se disiparon con prontitud en el aire. Fueron dos susurros m\u00e1s, el sonido inaudible de dos gotas de agua cayendo a un estanque de agua cristalina que hicieron volver a la muerte de su descanso. Con la sangre cayendo a raudales de su abdomen y pecho William Cody sinti\u00f3 que las fuerzas lo abandonaban r\u00e1pidamente y que los ojos se le cerraban, llev\u00e1ndose consigo la imagen de Helena, quiz\u00e1s la \u00fanica mujer a la que amo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Esto es por mi padre \u2013<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Dir\u00eda Helena, enfocando entre la oscuridad los cuerpos sin vida de los responsables de la muerte de su padre. Con tal frialdad que asustar\u00eda a cualquiera dio la vuelta y se perdi\u00f3 en la oscura noche.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Propuesta de Jos\u00e9 Andr\u00e9s Pati\u00f1o<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":399,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[156],"tags":[],"class_list":{"0":"post-383","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-seleccion-rei"},"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.6 (Yoast SEO v27.4) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>La venganza - Escritura inc\u00f3moda<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/lagatacongafas.com\/escritura-incomoda\/2025\/08\/08\/la-venganza\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La venganza\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Propuesta de Jos\u00e9 Andr\u00e9s Pati\u00f1o\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/lagatacongafas.com\/escritura-incomoda\/2025\/08\/08\/la-venganza\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Escritura inc\u00f3moda\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-08-08T09:14:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-08-08T09:36:13+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/lagatacongafas.com\/escritura-incomoda\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2025\/08\/Encabezado.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1080\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Jorge Andr\u00e9s Pati\u00f1o Merch\u00e1n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jorge Andr\u00e9s Pati\u00f1o Merch\u00e1n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"42 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Jorge Andr\u00e9s Pati\u00f1o Merch\u00e1n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/5eb39e7a9cb1057c1c1bbf3745bd95c8\"},\"headline\":\"La venganza\",\"datePublished\":\"2025-08-08T09:14:46+00:00\",\"dateModified\":\"2025-08-08T09:36:13+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/\"},\"wordCount\":8447,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2025\\\/08\\\/Encabezado.jpg\",\"articleSection\":[\"SELECCI\u00d3N REI\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/lagatacongafas.com\\\/escritura-incomoda\\\/2025\\\/08\\\/08\\\/la-venganza\\\/\",\"name\":\"La venganza - 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